"Este espacio está dedicado especialmente a la Sierra de Guadarrama, y uno de los objetivos será introducirse en la toponimia serrana. Quien esto escribe busca en las montañas toda la esencia que encierran; el paisaje, la historia, o la cultura, son elementos que uno considera inseparables y que forjan el sentimiento hacia la naturaleza, más alla del caracter meramente deportivo. Por ser una afición a la que dedico menos tiempo del deseado, que nadie busque aquí una referencia de esta Sierra, para lo cual hay otros medios y autores; solo se pretende mostrar rincones, y tratar de interpretar lo que se nos ha transmitido con el paso de los años. Pasen y lean con tranquilidad."

El Ventorrillo por el Camino del Calvario, Sierra de Guadarrama 24-3-12

PURO GUADARRAMA

Hoy vamos a realizar una ruta en cierta manera olvidada por el excursionismo. En su día fue toda una clásica de la Sierra de Guadarrama, hoy más frecuentada por “beteteros” que por excursionistas o montañeros.

Lo menos importante del recorrido de hoy es la descripción del trazado en si. El espíritu del “guadarramismo” llena esta ruta de sentimientos e historia hacia estos parajes serranos, y por tanto realizar esta ruta es ir tras las huellas que dejaron los primeros caminantes y esquiadores de Guadarrama. En las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX el Puerto de Navacerrada era un solitario paso de montaña de carretas, diligencias y caballerías (con la estación de tren más cercana en Villalba y posteriormente Cercedilla), siendo el Ventorrillo el último lugar digamos “poblado” por la caseta de peones camineros que trabajaron en la carretera del puerto.


El Ventorrillo comenzó a tener protagonismo por el año 1903, debido a un grupo de deportistas que se acercaban a la sierra a “patinar”; eran los pioneros del esquí en Guadarrama, el Twenty Club (1906), liderados por Manuel González de Amezúa, que se acercaban al Ventorrillo desde Villalba o Cercedilla para deslizarse con sus rústicas tablas. Aumenta la demanda entre cierta parte de la burguesía madrileña y en 1908 se construye un albergue en el Ventorrillo y se constituye legalmente el Club Alpino Español, con la base del Twenty Club.

Por otro lado, en la segunda mitad del siglo XIX toma fuerza una corriente educativa basada en el “krausismo” (filosofía que introduce en España Julián Sanz del Río), y es Francisco Giner de los Ríos quien inicia un proyecto educativo independiente del estado y de la iglesia. Giner materializa esta forma de enseñanza, libre de ideologías y religión, fundando en 1876 la Institución Libre de Enseñanza (ILE), separada del modelo educativo oficial.

Este método de la ILE se fundamentaba en el aprendizaje por medio del paisaje y la naturaleza, armonizando los estudios con la visión de los paisajes. Por ello Giner de los Ríos lleva a sus alumnos a caminar por la Sierra de Guadarrama, en aquella época una gran desconocida (la primera excursión de Giner de la que se tiene constancia escrita se realiza en julio 1883). A principios del siglo XX la ILE construye La Casita en El Ventorrillo, un albergue para las colonias de verano donde seguir formando a los jóvenes alumnos.

El Ventorrillo comienza a tomar auge y popularizarse, siendo la manera más sencilla de llegar a él desde el pueblo de Cercedilla por el Camino del Calvario, nombre que se debe a que se iniciaba junto al pequeño calvario del cementerio (según cuenta Cayetano Enríquez de Salamanca en su libro “Guadarrama”), en una época donde la aproximación duraba varias jornadas en tren y a pie. Este camino se popularizó, siendo un clásico, hasta que el Puerto de Navacerrada comenzó a ser explotado y en 1923 se inaugura el Ferrocarril Eléctrico Cercedilla-Navacerrada, quedando El Ventorrillo como lugar de paso (aislado entre la carretera y el ferrocarril eléctrico), con las viejas construcciones de La Casita, la Estación Biológica Alpina (que cumplió el año pasado los cien años), y las dependencias de las quitanieves para la limpieza de la carretera del puerto.

Como contrapunto a la filosofía de la ILE, encontramos en la zona restos de lo que fueron los campamentos de verano del Frente de Juventudes en las Praderas de Las Cortes y de la Vaqueriza; eran estos, tiempos posteriores de “yugos y flechas”, donde la educación la ejercían el estado y la iglesia a base de rezos y cara al sol (todo lo contrario a las enseñanzas de Giner). Solo una cosa tenían en común ambos sistemas, el vínculo del paisaje para unos transmitir conocimiento y otros adoctrinar.

Hoy en día y caminando por estos parajes, uno piensa en la libertad y en lo que Giner de los Ríos comenzó a impulsar…el sentimiento y amor a la interpretación y respeto por los paisajes…estaba naciendo el “guadarramismo”.

Recorrido real de la ruta sobre parcial del visor IGN MTN50

La ruta: Poco misterio tiene recorrer, el en su día clásico Camino del Calvario, salvo no liarse en los cruces de caminos y pistas. Al final de la calle Manuel González de Amezúa de Cercedilla caminaremos por la pista de tierra que cruza el Arroyo del Pradillo (que nace en el Cóncavo de Siete Picos) hasta llegar a la carretera asfaltada de servicio del embalse de Navalmedio. En este punto los autores difieren, unos prosiguen el Camino del Calvario andando unos metros a la derch de la carretera y tras pasar una barrera canadiense tomar el camino a la izd; y otros por el contrario siguen la carretera a izd hasta la puerta de acceso al embalse para pasada una cancela contigua tomar el derch de dos caminos que se presentan; nosotros sin hacer caso a unos u otros, abandonamos el Calvario para seguir por el sendero de la izd una vez pasada la cancela junto al acceso al embalse. Se remonta el arroyo con los Riscos de la Majadilla Verde a nuestra izd., para llegar a otra pista de tierra que tomaremos a la derch hasta llegar a la altura de una pradera a la derch del camino donde nos desviaremos por un senderillo a la izd retomando el Camino del Calvario que nos lleva hasta El Ventorrillo justo en La Casita de la ILE (en los mapas IGN figura como Casa de las Mariposas).

Constancio Bernaldo de Quirós en "Obras del Guadarrama", en el artículo de la época para la revista Peñalara titulado La "Casita" de la Institución nos decía: "...la "casita" de la Institución merece toda nuestra simpatía y gratitud. No paséis ante ella sin una sonrisa de afabilidad y un saludo de respeto". Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer si pasáis junto a La Casita.


Cercano y a la izd. el vértice geodésico del Ventorrillo (1483m). En estas rocas y observando la Cuerda de las Cabrillas, el Puerto de Navacerrada con la primera Guarramilla, el Alto del Telégrafo, Siete Picos, Peña del Águila, Collado de Cerromalejo, La Peñota, el Abantos y Las Machotas, uno imagina a los maestros Giner y Cossío repartiendo enseñanzas a sus jóvenes alumnos, así como ejercitando el cuerpo y la mente bajo las cumbres de Guadarrama.


Tras contemplar el paisaje que en su día fascinó a Giner y sus discípulos, continuamos por el senderillo que deja las instalaciones del Ventorrillo a la derch, para salir en breve a la pista que conduce al Puerto de Navacerrada por detrás de la barrera que corta el paso a los vehículos. En algo más de una hora y sin desviarnos de la pista principal (reconocible por las tapas de registro de conducción de aguas del CYII) estaremos en el Puerto junto a la Capilla de la Virgen de las Nieves y la estación del eléctrico de Navacerrada. Nada que ver el panorama de soledad del Ventorrillo (ni una sencilla placa en La Casita que recuerde al maestro…aunque mejor así para que no le ocurra lo que a la del Tolmo), con el alboroto en todo el contorno del Puerto.


Tras una pausa de descanso, volvemos por donde venimos para al poco visitar la bucólica Pradera de la Vaqueriza, antiguamente ocupada en verano por el campamento del Frente de Juventudes, hoy tan solo unos caballos la ocupan. Continuamos para  antes de llegar al Ventorrillo desviarnos por una pista a la derch que baja a la Pradera de las Cortes y observar al poco del desvío el Pino de la Cadena (conmovedora historia de amor de un hijo a su padre, que a su muerte compró el árbol y lo salvó de la tala en su memoria).


Descendemos hacia el Arroyo de Navalmedio, se vadea y al poco salimos a la Pradera de las Cortes, donde en su día se ubicó otro campamento juvenil de flechas y cadetes (aun perduran los restos de algunas de sus instalaciones como la cocina, capilla y pilas). Continuando por la pista en breve se cruza el arroyo por un puente y llegamos al punto donde tomaremos a la derch el camino que nos devuelve a Cercedilla y que utilizamos en la subida.


Perfil de la ruta

Descargar track para GPS

Datos técnicos de la ruta: Distancia 19km aproximados; desnivel, cota min 1165m, cota max. 1763m, acumulado positivo y negativo unos 700m; tiempo de marcha de 5 a 6h sin contar paradas y según el ritmo de caminar.

Cartografía: Imprescindible llevar mapa excursionista Sierra de Guadarrama E1:25000 editado por La Tienda Verde, o en su defecto la hoja del IGN MTN50-508-2002

Las fotos del recorrido

BIBLIOGRAFÍA
"Obras del Guadarrama" Constancio B. de Quirós, Ed R.S.E.A. Peñalara y CAM
"100 Excursiones por la Sierra de Madrid" Domingo Pliego, Ed La Librería
"Memorias del Guadarrama" Julio Vías, Ed La Librería
"Historias Menudas del Guadarrama" Andrea, Borja, y Federico Suárez, Ed ARTS&PERSS
"Por la Sierra de Guadarrama" Cayetano Enríquez de Salamanca, Ed Aro Artes Gráficas SA
Web oficial del C.A.E.
Web Fundación Francisco Giner de los Ríos

© Texto y fotografía Rafael Rodríguez

2 comentarios:

  1. En esa pradera estaba el campamento del frente de juventudes “Ciudad Universitaria”, luego pasó a la OJE, se le conocía como “Las cortes”, tomó el nombre de la pradera.
    El funicular se detenía en la salida de la curva, y descendían todos los acampados de ese turno, sin embargo la vuelta se hacía marchando hasta el puerto y allí se tomaba el funicular hasta Cercedilla.

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    1. Yo pasé varios veranos en este campamento de la pradera de Las Cortes (en mi época ya se llamaba Alonso Ercilla), a nosotros nos dejaba el bus en la carretera del puerto pasado el Ventorrillo y en un ensanche del asfalto en el lado derch, bajando entre el pinar directos a la pradera. Es una pena que no se aprovechen las construcciones ya ruinosas como aulas de naturaleza. Gracias por el comentario y un saludo.

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