"Este espacio está dedicado especialmente a la Sierra de Guadarrama, y uno de los objetivos será introducirse en la toponimia serrana. Quien esto escribe busca en las montañas toda la esencia que encierran; el paisaje, la historia, o la cultura, son elementos que uno considera inseparables y que forjan el sentimiento hacia la naturaleza, más alla del caracter meramente deportivo. Por ser una afición a la que dedico menos tiempo del deseado, que nadie busque aquí una referencia de esta Sierra, para lo cual hay otros medios y autores; solo se pretende mostrar rincones, y tratar de interpretar lo que se nos ha transmitido con el paso de los años. Pasen y lean con tranquilidad."

Viejos topónimos de La Pedriza (II). Los Togados.

Hará algo más de tres años cuando llegó a mis manos un documento fechado en 1912, más concretamente la vieja revista Alrededor del Mundo, en la que se incluía un artículo titulado "Los Cantos de La Pedriza", y en el que se hacía referencia a las caprichosas formas del singular paraje granítico. El autor del texto describía una serie de cantos y riscos, algunos tan populares hoy en día como el Pinganillo Grande (Pájaro), o el del Berrueco. La transmisión generacional de los topónimos en La Pedriza no siempre ha sido fiel y rigurosa, con el paso de los años, entre los montañeros y escaladores, habiendo nombres que han perdurado inalterados en el transcurrir del tiempo; otros fueron cambiados a capricho del observador que se dejaba llevar por su imaginación, quedando el nombre primitivo en desuso; y los hay que han quedado en el más absoluto olvido. Este último, es el caso de uno de los riscos que aparece en dicho artículo del año 1912, el de Los Togados.

En el ensayo su autor escribía: "...Los Togados son dos cantos de lo más raros de la Pedriza, pues ofrecen la extraña particularidad de tener la misma forma, además de encontrarse juntos. Son realmente dos cantos enormes, coronado cada uno de ellos por un canto pequeño que á cierta distancia parece una cabeza humana cubierta con un birrete de magistrado..."

Los Togados (Alrededor del Mundo 27-3-1912, foto: Antonio Prast)

Ante la "sorpresa" del hallazgo de Los Togados, del que no tenía conocimiento, puse en marcha la maquinaria de búsqueda, y la más inmediata hoy en día, esa especie de "baúl" (internet) donde casi todo se encuentra, no dio ningún fruto. La cosa se ponía interesante, el no aparecer resultados por la red sobre Los Togados hacía la empresa más apasionante aun. El siguiente punto donde centrar la búsqueda era en las guías publicadas sobre La Pedriza, y de las varias que uno posee, ni rastro de los supuestos magistrados. Las opciones se iban reduciendo, pero si alguien debía saber de su existencia ¿quién sino un veterano y reconocido montañero de los que mejor conocen La Pedriza, y autor de varias guías de montaña sobre el paraje?; pues bien, puesto en contacto con Domingo Pliego me comunica que no tiene conocimiento de Los Togados.

El asunto se iba complicando, y ya solo quedaba recurrir a los textos más antiguos de los pioneros, y descubridores de La Pedriza para el alpinismo (así se denominaba en la época), siendo en dos guías de los años treinta del pasado siglo donde nombran a Los Togados/Abogados. En la primera de ellas, cuyo autor anónimo firma como Un Montañero, y titulada "Guadarrama, Guía de la Sierra", encontramos lo siguiente sobre el canto en cuestión, en el capítulo donde describe La Pedriza de Manzanares:

"...La Peña de los Togados, asemeja por su silueta a dos jueces sentados en sus escaños, claro está que poniendo de su parte el observador la necesaria fantasía y colocándose en el punto de vista más apropósito..."

De su lectura es imposible descifrar su emplazamiento, ya que el autor no puso mucho orden al describir el paisaje pedricero, citando cantos, riscos, collados, sin orden alguno según su ubicación en el terreno.

Es en el segundo libro consultado, "Guia de los Sitios Naturales de Interés Nacional" dedicada a la Sierra de Guadarrama, y publicado en 1931 bajo la dirección de D. Eduardo Hernández Pacheco, donde aparecen Los Abogados en el capítulo "Itinerarios por La Pedriza", donde Antonio Victory describe el itinerario al Yelmo desde el pueblo de Manzanares el Real:

"...De Manzanares el Real a la Peña del Yelmo: El otro itinerario de acceso a la Pedriza que arranca de Manzanares es el del Yelmo o Pedriza Anterior; pero sígase cualquiera de las dos variantes principales del mismo, es precisa la compañía de una persona conocedora del terreno. Un camino para la peña del Yelmo arranca desde detrás del mismo pueblo, y por las peñas del Ofertorio y de los Abogados y la cueva del Ave María llega a la base de la peña después de dos horas largas de ejercicio fuerte, subiendo el sendero de meseta en meseta, unas veces por verdaderos escalones entre las piedras y otras entre recovecos y paredones, cruzando pequeños prados encantadores, siempre por sitios a cuál más pintorescos..."

Aquí el autor si nos da ya una pista de su posible situación, deduciéndose que el canto se encuentra por la antigua senda de subida al Yelmo desde el pueblo, años después denominada Senda de la Rinconada, o Maeso (topónimos que dan para otro debate y discusión), no quedando clara su ubicación ya que el orden en que cita las Peñas del Ofertorio y Abogados, y la Cueva del Ave María, no se corresponden con la real.

Analizado todo lo anterior, y para quienes la historia de los lugares a los que dirigimos nuestros pasos, es un elemento inseparable del paisaje que observamos, solo quedaba ir a localizar Los Togados. Si hay alguien que sienta tanta pasión (o incluso más) como el que esto escribe, por La Pedriza, ese es el amigo Uge (viaclasica.com), y en cuanto le di detalles del asunto no dudó en participar en la búsqueda, de tal forma que su audacia le hizo dar con una foto moderna del canto, aunque su propietario no los citaba con su denominación original. Para el ansiado encuentro salimos de la parte alta del pueblo de Manzanares el Real ascendiendo por la senda que sube a la Peña del Yelmo, agudizando bien los sentidos para que no se nos pasase por alto el objetivo deseado. Poco habíamos caminado cuando escucho ¡Rafa, aquí están!, y efectivamente, al llegar a la altura de Uge y unos metros a la izquierda del camino, se encontraban Los Togados.

Canto de Los Togados

Localizado el canto, tocaba intentar fotografiarlo desde el mismo lugar donde fue realizada en 1912; no era fácil la tarea ya que la vegetación, inexistente en los comienzos del pasado siglo, no permitía hacer una toma exacta a la de Prast, por lo que debió buscarse el punto más aproximado, algo más elevado y a la derecha que el de la foto antigua. Observados los “jueces” con el suficiente detenimiento, era evidente lo que reflejaban los escritos: por un lado la rareza de ver juntas dos peñas casi iguales; por el otro, lo de poner el observador un buen grado de fantasía e imaginación (muy necesaria a veces en La Pedriza) para ver en las rocas la figura de dos magistrados sentados en sus escaños con el birrete en sus correspondientes cabezas.


Logrado el objetivo inicialmente propuesto, es nuestro deseo que el trabajo de divulgación comenzado por los pioneros descubridores de La Pedriza tenga continuidad, y que los viejos topónimos, ya fueran asignados por lugareños, o por los primeros montañeros, no queden en el olvido, o sumergidos entre las hojas de un viejo libro. Es nuestra labor, la de todos, transmitir a futuras generaciones el camino que nuestros precursores nos señalaron.

BIBLIOGRAFÍA

"Los Cantos de La Pedriza". revista Alrededor del Mundo del 27-3-1912 (archivo Biblioteca Nacional).

"Guadarrama, Guía de la Sierra". Un Montañero, ed. Vda. de J.B. Bergua. Madrid ¿1930?.

"Guía de los Sitios Naturales de Interés Nacional". Eduardo Hernández Pacheco, ed. Junta de Parques Nacionales. Madrid 1931.

© Texto y fotografía de Rafael Rodríguez

4 comentarios:

  1. Como siempre, interesantísimo Rafa. Un abrazo!

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    1. Una más de las sorpresas que nos guarda La Pedriza, nos da satisfacciones con cuentagotas jejeje. Un abrazo majete.

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  2. ¡Muy bueno el artículo! Os imagino buscándolos...

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    1. La búsqueda, propiamente dicha, sobre el terreno, fue menos compleja de lo que imaginábamos; fue más la incertidumbre de donde se encontrarían, durante el largo tiempo transcurrido antes de ir a su encuentro. ¡Gracias!

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