"Este espacio está dedicado especialmente a la Sierra de Guadarrama, y uno de los objetivos será introducirse en la toponimia serrana. Quien esto escribe busca en las montañas toda la esencia que encierran; el paisaje, la historia, o la cultura, son elementos que uno considera inseparables y que forjan el sentimiento hacia la naturaleza, más alla del caracter meramente deportivo. Por ser una afición a la que dedico menos tiempo del deseado, que nadie busque aquí una referencia de esta Sierra, para lo cual hay otros medios y autores; solo se pretende mostrar rincones, y tratar de interpretar lo que se nos ha transmitido con el paso de los años. Pasen y lean con tranquilidad."

Peña Entorcal, y el desaparecido Real Sanatorio del Guadarrama 9-12-13

EL GUADARRAMA MEDICINAL

"De los múltiples beneficios que se le pueden atribuir a la Sierra de Guadarrama, uno de ellos es el de haber sido terapia para el tratamiento de la tuberculosis en la primera mitad del siglo XX. Era una época en la que no había un tratamiento eficaz para los portadores del bacilo de Koch, y el único remedio para intentar poner freno a la enfermedad y evitar la muerte era que el paciente habitara en zonas alejadas de la gran ciudad, de aire limpio, con una buena alimentación e higiene, y estas condiciones las reunían, entre otros centros, los hospitales construidos en la Sierra de Guadarrama, aunque alguno de ellos solo al alcance de las clases sociales que se podían permitir el coste del tratamiento."

En esta ocasión nos fijamos como objetivo de la marcha la estribación S de la Cuerda de las Cabrillas, cordal divisorio de los valles de la Barranca al E y de Navalmedio al O, arrancando en la vertiente S de la 1ª Guarramilla y perdiendo su altura en el Collado del Portazgo (hoy en día nudo de carreteras de los pueblos de la zona). Este sector de la Sierra tuvo su importancia en los inicios del siglo XX, entre otras cosas, por ubicarse en un hombro de este cordal, y entre las Peñas Pintada y Entorcal, el primer sanatorio antituberculoso de la Sierra de Guadarrama.

Pero antes de describir la marcha de hoy, voy a retroceder más de cien años en el tiempo, y rescatar una pequeñísima parte de la historia de la Sierra de Guadarrama. La tuberculosis, o peste blanca, estaba haciendo estragos en la población en el final del siglo XIX y comienzos del XX; la enfermedad atacaba principalmente a las clases sociales más desfavorecidas, debido a las malas condiciones de salubridad en las viviendas (sin agua corriente), al hacinamiento en los domicilios, a una mala alimentación por bajos ingresos económicos, y a las precarias y poco higiénicas condiciones laborales. Esta enfermedad social castigaba con toda crudeza a las grandes ciudades y principalmente a la capital Madrid, como consecuencia del proceso de industrialización que se estaba produciendo en la sociedad de la época, siendo insuficiente la red de dispensarios populares auspiciados por la reina y otras aristócratas, y fracasado el proyecto gubernamental de la creación de una red de hospitales populares para pobres.

El laringólogo Eduardo Gómez Gereda (1881-1918), hombre voluntarioso e incansable trabajador, uno de los fundadores de la Liga Antituberculosa y muy sensibilizado con la lucha contra la tuberculosis, se propone combatir la enfermedad promoviendo la creación de un hospital para estos enfermos en plena Sierra de Guadarrama, al estilo de los existentes en Suiza y Alemania.

Retrato del Dr. Gereda en España Médica 1-8-1918
(archivo Biblioteca Nacional)

Cree necesario que esté ubicado en las cercanías de Madrid, y para ello piensa en la Sierra de Guadarrama. Tras varias excursiones por las cercanías de Cercedilla y Navacerrada, encuentra el lugar, para él ideal, en los montes de la Barranca y a unos 1700m de altura en un hombro-meseta cercano al Ventorrillo, donde la mayor cantidad de horas de sol al año y por día benefician a los afectados por la enfermedad. Una muestra de ello son las palabras que dice Gereda a su amigo el Dr. Eleizegui, y reproducidas por este en el Heraldo de Madrid el 17-9-1912: "...¡Si tenemos Suiza á las puertas de Madrid! Sí; hice estudios de temperatura y clima, y resulta nuestra Sierra más apropiada que la de allá para tal objeto..."

Excursión por la Sierra del Dr. Gereda y sus colaboradores
España Médica 1-8-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

Peñas en las cercanías del Real Sanatorio (La Peñota al fondo izd.)
España Médica 10-3-1917 (archivo Biblioteca Nacional)

En el II Congreso español internacional de la Tuberculosis celebrado en San Sebastián, en septiembre de 1912, el Dr. Gereda presenta el proyecto del hospital de Guadarrama con la memoria y maqueta del sanatorio. El edificio estará orientado con su fachada principal al mediodía y rodeado de pinares donde puedan pasear los enfermos. Gereda, junto con el cirujano Ortiz de la Torre, se ha propuesto que todo el capital necesario para levantar el sanatorio sea español, desechando ofertas de inversores extranjeros.

La idea de un sanatorio para tuberculosos, que en Gereda empezó a formarse durante el año de 1911, comienza a verse materializada a mediados de 1914 (visitando el 21-6-1914 el conde de Romanones, junto a los Drs. Moya y Ruiz Jiménez, y acompañados por los Drs. Gereda, Ortiz de la Torre, Marañón, Barajas, Pulido y Martín Salazar), con los equipamientos exteriores ya finalizados como la carretera particular de acceso al sanatorio, la traída de aguas, la casa del vigilante, un paseo con puentes entre el pinar, y la explanación y vaciado donde irá el edificio del sanatorio (La Correspondencia de España, 23-6-1914).

Entrada de la carretera a lo que serán las instalaciones del sanatorio
España Médica 10-12-1914 (archivo Biblioteca Nacional)

Infraestructura para el traslado de la piedra necesaria para la construcción del sanatorio
España Médica 10-12-1914 (archivo Biblioteca Nacional)

Casa del vigilante jurado
España Médica 20-2-1916 (archivo Biblioteca Nacional)

Zonas de paseo para los enfermos en los alrededores del emplazamiento del sanatorio
España Médica 10-3-1917 (archivo Biblioteca Nacional)

En mayo de 1914 se decide comenzar a edificar lo proyectado por el arquitecto Alfredo Echegaray, y el 22 de junio de 1914 se publica el concurso de contratación de las obras del edificio principal del Sanatorio del Guadarrama, siendo adjudicada la obra a la empresa Construcciones y Pavimentos S.A.

La Correspondencia de España 23-6-1914

El 8 de agosto de 1914 se pone la 1ª piedra, suspendiéndose los trabajos en el mes de diciembre como consecuencia de las nevadas.

Primeros trabajos de construcción del edificio del sanatorio
España Médica 1-8-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

No pocas dificultades burocráticas, económicas y técnicas tuvo que solventar el Dr. Gereda, pero su firmeza, tesón, constancia, convicción, y fe en el proyecto, hizo que en diciembre de 1914 ya se levantaran dos plantas del sanatorio; lo que pudo constatar el doctor y director de la revista España Médica José de Eleizegui, en una excursión a las obras.

Evolución de las obras del edificio del sanatorio
España Médica 10-12-1914 (archivo Biblioteca Nacional)

El 20 de febrero de 1916 se publica en la revista España Médica parte de la memoria leída en la última junta de accionistas, donde se da cuenta de las 1411 acciones ya suscritas hasta octubre de 1915, (entre los que se incluyen los reyes e hijos) por valor de 500 pesetas, de las 2000 acciones que componen el total de la sociedad. Así mismo, se hace referencia al estado de las obras, estando terminada la carretera de acceso de unos 2,5km.

Vista de la carretera de acceso al sanatorio
España Médica 10-12-1914 (archivo Biblioteca Nacional)

Carretera nevada de acceso al sanatorio con cartel informativo (fuente: Archivo fotográfico de la Comunidad de Madrid, autor Andrea Vanoly 1914)


Se da cuenta de la instalación del ariete para transporte de aguas al edificio desde un arroyo cercano (el del Gargantón, hoy en día Arroyo del Chiquillo), y de los trabajos de traídas de agua de otos arroyos, manantiales y tollas que garanticen el suministro durante el estío. Y finalmente se da a conocer el estado actual del edificio principal, en el que se puso la bandera de cubierta de aguas el 21 de agosto de 1915.

Avanzado estado de las obras el 12 de diciembre de 1915
Mundo Gráfico 15-12-1915 (archivo Biblioteca Nacional)

Lo que comenzó como un "sueño" del Dr Gereda en dotar a su país con un sanatorio de altura para curar la tuberculosis, tras los viajes por Europa visitando sanatorios, se verá culminado el 23 de febrero de 1917 con la inauguración del centro, al que asisten SS. MM. los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, junto con personajes de la vida política, medica y periodística madrileña.

Los reyes visitando el sanatorio el día de la inauguración
España Médica 1-8-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

Dos días después de la inauguración, el político, poeta y humorista Luís de Tapia, publica en la sección "Coplas del día" de El Imparcial el poema "Una Buena Obra", que con su sátira característica, reflejará la envergadura del bien que dispensará el sanatorio a la sociedad:

"¡Tísicos, dejad la cama!...
¡Vuestro mal halló consuelo!...
¡Ya tenéis en Guadarrama
un Sanatorio modelo!...
Su situación es tan buena,
y el local es tan hermoso,
que, al verle, se siente pena
de no estar tuberculoso...
........................................
Un pretexto, en fin, cualquiera
que en pro de los intereses
del pulmón, me permitiera
pasarme allí ocho o diez meses...
........................................
No sintáis ninguna escama,
pues el fin es que yo pueda
ir malito a Guadarrama
a que me cure Gereda...
........................................
Bromas aparte, la obra
que hoy comienza con fortuna,
es necesaria de sobra
y es altamente oportuna..."

La obra del Dr. Gereda y sus colaboradores ya estaba en marcha, siendo Gereda el director-gerente del Sanatorio, y Ortiz de la Torre el presidente del consejo de administración. La crónica de la inauguración aparece en toda la prensa madrileña de la época, iniciándose la de La Correspondencia de España del 24-2-1917 con las siguientes palabras: "Ayer fué inaugurado por S. M. el Rey e] Real Sanatorio del Guadarrama, con destino a enfermos tuberculosos, situado en las crestas de Navacerrada, en un sitio hermosísimo, pintoresco, de 1.700 metros de elevación, á las puertas mismas de Madrid, de fácil acceso y que ha de reportar incalculables beneficios, toda vez que es el primero, el único establecimiento de esta clase construido en España. Conocido es el proceso de esta admirable fundación, debida á la iniciativa de Eduardo G. Gereda, nuestro entrañable compañero de redacción, que al cabo de más de seis años de esfuerzos, de trabajos, de tenacidad, de lucha, ve coronada su labor por el éxito..."

Estado final del sanatorio, de 5 plantas y más de 80m de fachada
(Foto cedida por cortesía de Carlos Frías Valdés)

El emplazamiento del sanatorio, que hoy sería duramente criticado (como así lo fue en la época, por parte de los alpinistas, que veían en el proyecto un peligro para el normal desenvolvimiento de los deportes de la nieve, en gran progresión, y cuyo centro neurálgico estaba en el cercano Ventorrillo. La Correspondencia de España 18-3-1912), era un lugar privilegiado resaltando entre el pinar, en un entorno que comenzaba a descubrirse, tanto en diferentes campos de la ciencia, como en el deportivo.

Imágenes de la situación del sanatorio desde sus cercanías
1ª en España Médica 10-3-1917 (archivo Biblioteca Nacional)
2ª en España Médica 1-9-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

El hospital contaba con tres tipos de habitaciones y precios; las más sencillas y económicas (3,50 pesetas/día) orientadas al N, haciéndose los enfermos las curas de aire en las galerías colectivas; las más costosas (8 y 18 pesetas/día) se orientan al S teniendo galería de cura independiente (La Acción 23-2-1917). Al precio de la habitación debía añadírsele 12,50 pesetas/día por la pensión, que incluía alimentación, tratamientos médicos y generales. En diferentes medios de la época se publicitaba el Sanatorio con el siguiente anuncio:

La Esfera, nº 215 del 9-2-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

Los precios del tratamiento que podían parecer populares, solo estaban al alcance de las clases sociales más favorecidas, por lo que el acceso al sanatorio quedaba para "los ricos" como declaró el Dr Ruíz Albéniz en La Correspondencia de España del 9 de Febrero de 1917: "...El Estado, alentando al doctor Gereda en su obra, conseguirá el incalculable beneficio de que éste lleve á la práctica todo su plan, en el que figura como capítulo de especial interés la ampliación de su obra con un nuevo Sanatorio para pobres, y asi no sólo los ricos podrán gozar de la bienhechora obra, sino que los humildes, ¡los pobres, entre los que existe la verdadera tisis!, recibirán en Guadarrama los efluvios salvadores de aquel aire vivificante..."

La obra de Gereda era el primer paso a la construcción, por parte del Estado, de una serie de hospitales ubicados por la sierra. Gereda no llegó a ver una red de sanatorios para pobres, ya que el 11 de julio de 1918 fallecía a consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de moto cuando volvía de una jornada de trabajo en el Real Sanatorio (pag. nº 18 ABC del viernes 12 de julio de 1918).

Gereda con Ortiz de la Torre en la sierra, y en el exterior del sanatorio
España Médica 1-8-1918 (archivo Biblioteca Nacional)

A mediados del siglo XX aparecen fármacos eficaces para el tratamiento de la tuberculosis, sin ser necesario recluirse en la sierra para la cura, por lo que en la década de los sesenta el Real Sanatorio deja de funcionar, quedando en el más absoluto abandono. En 1971 Paul Naschy (dirigido por León Klimovsky) protagoniza la película "La Noche de Walpurgis", rodada en las ruinas del sanatorio; por este motivo se comienza a nombrar como Walpurgis al edificio. En 1994 son demolidos sus restos y restaurado el entorno, intentando devolver a este rincón de Guadarrama su estado original. Hoy en día del Real Sanatorio del Guadarrama solo queda su recuerdo e historia.

Entrada principal, cristalera del comedor, y galerías exteriores
Fotograma de la película "La Noche de Walpurgis" (1971)

Imagen del Sanatorio antes de su demolición en 1994
(nº 6 de la Revista Cultural 2227)

Aspecto de las ruinas del hospital años antes de ser demolido (fuente: Archivo fotográfico de la Comunidad de Madrid, autor Victor José Ortego Gamboa 1989)

Peña Entorcal 1542m, prolongación S de la Cuerda de las Cabrillas 9-12-2013

Localización e inicio de ruta: Al punto de inicio y desde Madrid, podemos llegar en coche por la A6, y continuando por la M-601 dirección al Puerto de Navacerrada, a la altura de Collado Villalba; o por la M-607, saliendo a la anterior en el cruce de ambas, y dirección al puerto. El lugar para comenzar a caminar es unos 500m antes de llegar al Ventorrillo, y en un ensanche junto a la cuneta derch del asfalto (se pueden aparcar varios coches), donde arranca una pista forestal cerrada al tráfico por una barrera.

Recorrido de la ruta sobre mapa parcial del IGN MTN50


Situación y recorrido de la ruta sobre mapa relieve de Google

AVISO MUY IMPORTANTE: No dejes basura en el monte, ni pañuelos de papel, ni cascaras de fruta, ni latas, plásticos, etc, etc. Llevar una bolsa en la mochila donde guardar los desperdicios ocupa poco y pesa menos, para tirarla al final de la ruta en algún punto de recogida, en un pueblo de paso, o incluso en casa. Otros usuarios y la naturaleza nos lo agradecerán.

Descripción del recorrido: Contada la historia de los comienzos del Real Sanatorio del Guadarrama, vuelvo a la actualidad. Vamos a recorrer el extremo S de la Cuerda de las Cabrillas, hasta la meseta donde estuvo ubicado el sanatorio; y para ello salimos de un ensanche a la derch de la carretera M-601 (como 500m antes de llegar al Ventorrillo) por una pista forestal cerrada al tráfico con barrera, que fue la antigua carretera de acceso al sanatorio. Al poco pasamos junto a una fuente/abrevadero a la izd de la pista, y cuando esta hace una cerrada curva a izd para tomar rumbo N, nos saldremos por un visible camino con claro rumbo S.

Fuente abrevadero

El camino va bordeando a media ladera la Peña Entorcal, sale del pinar, obviamos un sendero que desemboca por la derch, continuando con claro rumbo N. Por esta zona debemos salirnos por la izd. y sin sendero evidente, hasta la divisoria de aguas, y una vez en ella localizar las rocas que forman el grupo más elevado de la Peña Entorcal (1542m). Desde esta modesta cumbre se observa de NNE a SSE los Siete Picos, La Peñota, el Abantos y las Machotas. Y al NE entre el arbolado la Maliciosa y Guarramillas.

Rocas cimeras de Peña Entorcal

De vuelta al sendero, ascendemos con tendencia N, dejamos un suave collado herboso a la izd (donde puede enlazarse con la pista inicial en la ladera opuesta de la peña), y sin darnos cuenta desembocamos en la ancha pista forestal del inicio antes de una cerrada curva a izd de esta última. En el vértice de dicha curva muere un ancho sendero que viene del interior del pinar (una baliza nos indica el cruce de caminos), es el Camino Ortiz que viene del fondo del Valle de la Barranca.

Punto en que el camino Ortiz se encuentra con la pista forestal

Aquí tenemos dos posibilidades, seguir por la pista hasta el cercano emplazamiento del antiguo sanatorio, o avanzar unos metros por el camino Ortiz y salir de él ascendiendo por el talud izd saliendo a la explanada del sanatorio en su extremo E. En el borde S de ella se encuentran dos paneles informativos que ayudan a la interpretación del paisaje. Es difícil imaginar como hace casi cien años fue este lugar, y la vida que aquí llevaban los enfermos de tuberculosis. Lo mejor que podemos hacer, hoy en día, en este lugar, es admirar lo que en su día maravilló al Dr. Gereda, respirar el aire puro, y sentir la tranquilidad del lugar (que aun en fin de semana no es frecuentado por excesiva gente), y dar las gracias por la recuperación que se hizo en 1994 de este rincón de Guadarrama.

Emplazamiento elegido por el Dr. Gereda
para la ubicación del antiguo Real Sanatorio del Guadarrama

Tras el descanso, solo nos queda cruzar la explanada hasta su extremo O, y tomar la pista de tierra en descenso y a la izd, que nos devuelve al coche en un tranquilo paseo entre el pinar, dando por terminada la ruta de hoy.

Datos técnicos de la ruta






Dificultad de la ruta: 2 (valoración personal, de 1 baja a 5 muy alta)
Cartografía: Hoja del IGN MTN50-508, o bien Guadarrama E1:25000 ed. Alpina.

Perfil de la ruta

Descargar track para GPS


Las fotos del recorrido


Agradecimientos: Quiero desde estas líneas agradecer a Carlos Frías Valdés la cesión de la foto del Real Sanatorio ya terminado, para su publicación; y a Uge García (Viaclasica.com) su mediación para tal fin. Igualmente doy las gracias a Enrique Montalvo Bravo, concejal de Atención al Ciudadano y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Navacerrada, y a la Biblioteca Municipal de Navacerrada, por facilitarme el artículo "Navacerrada ayer y hoy".

BIBLIOGRAFÍA

"La Construcción Moderna", num.: 18 (1912). Archivo Biblioteca Nacional.

"La Correspondencia de España", nums.: 19759 y 19990 (1912), 20222 (1913), 20586 y 20760 (1914), 21547 y 21562 (1917). Archivo Biblioteca Nacional.

"El Heraldo de Madrid", num.: 7.961 (1912). Archivo Biblioteca Nacional.

"La Ciudad Lineal", num.: 519 (1913). Archivo Biblioteca Nacional.

"El Liberal", num.: 12708 (1914). Archivo Biblioteca Nacional.

"España Médica", nums.: 88 y 90 (1913), 140 (1914), 183 (1916), 221 (1917), 271 (1918). Archivo Biblioteca Nacional.

"Mundo Gráfico", nums.: 164 (1914), 216 (1915), 279 (1917), 355 (1918), 896 (1929), 953 (1930). Archivo Biblioteca Nacional.

"La Época", num.: 23.154 (1915). Archivo Biblioteca Nacional.

"El Día", nums.: 2ª época: 13.242 (1917) y 13.260 (1917). Archivo Biblioteca Nacional.

"La Acción", num.: 361 (1917). Archivo Biblioteca Nacional.

"El Imparcial", num.: 17.972 (1917). Archivo Biblioteca Nacional.

"Nuevo Mundo", num.: 1.208 (1917). Archivo Biblioteca Nacional.

"La Esfera", num.: 166 (1917) y 215 (1918). Archivo Biblioteca Nacional.

"ABC", Madrid 12-7-18. Archivo Biblioteca Nacional.

"Una perspectiva social de la tuberculosis en España: 1900-1939", María del Carmen Palao Ibáñez (Universidad Complutense de Madrid).

"Navacerrada ayer y hoy", Oscar García González. Revista Cultural 2227, nº 6.

© Texto y fotografía de Rafael Rodríguez

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