"Este espacio está dedicado especialmente a la Sierra de Guadarrama, y uno de los objetivos será introducirse en la toponimia serrana. Quien esto escribe busca en las montañas toda la esencia que encierran; el paisaje, la historia, o la cultura, son elementos que uno considera inseparables y que forjan el sentimiento hacia la naturaleza, más alla del caracter meramente deportivo. Por ser una afición a la que dedico menos tiempo del deseado, que nadie busque aquí una referencia de esta Sierra, para lo cual hay otros medios y autores; solo se pretende mostrar rincones, y tratar de interpretar lo que se nos ha transmitido con el paso de los años. Pasen y lean con tranquilidad."

Poetas, Escritores y Sierra de Guadarrama VI (la Generación del 14)

"Como se ha podido ver en el capítulo anterior, el final y comienzo de los siglos XIX y XX reunió diversos movimientos literarios, ligados estrechamente a los filosóficos y científicos. Las diferentes corrientes conviven en el tiempo, con elementos comunes y otros que las diferencian claramente; el Modernismo desde la estética y el cosmopolitismo, la Generación del 98 desde el casticismo, y la Generación del 14 desde el europeísmo. En la literatura, algunos de sus componentes llegan a identificarse con más de una corriente en diferentes etapas de su vida."

Si anteriormente hablé del poeta olvidado E. de Mesa, en esta nueva entrega diré de Carlos Fernández Shaw (Cádiz 1865-Madrid 1911) que es el poeta "desconocido", el hoy gran desconocido que cantó a la Sierra de Guadarrama. Nacido en Cádiz, toda la familia se traslada a Madrid en 1877, debido a los problemas financieros que atraviesa; ya en la capital saca el bachiller y se licencia en derecho en la Universidad Central. Con 16 años ingresa como socio del Ateneo de Madrid, y con 17 años (1883) publica su primer libro "Poesía".

Ejerció el periodismo en diversos diarios como redactor y colaborador, siendo su actividad principal la poesía y el teatro, destacando en esta segunda disciplina en la composición de óperas, y zarzuelas como "La Revoltosa" (1897). Ocupó los cargos de secretario y director de la sección Literaria del Ateneo de Madrid, siendo galardonado en 1909 con el primer Premio Fastenrath por su libro de versos "La Vida Loca". Como poeta, algunos críticos le encuadran dentro del Modernismo, como precursor de la nueva corriente.

La personalidad del poeta queda bien reflejada en los cuatro versos que inician el libro "Poemas del Pinar":

"Sed muy llanos, versos míos.
Muy llanos y muy sinceros.
Como deben ser los hombres.
Como deben ser los versos."

Carlos F. Shaw estuvo relacionado con la ILE, según cuenta su hijo Guillermo en la biografía de su padre "Un poeta de Transición, vida y obra de Carlos Fernández Shaw", participando en conferencias y excursiones que organizaba la Institución, aunque no llegó a figurar en los BILE como alumno, ni como asistente a conferencias y excursiones. En 1908 publica "Poesía de la Sierra" (segunda edición ampliada en 1913), donde en la introducción "Serranas he cantado" nos anuncia lo que encontraremos en el libro:

"Serranas he cantado. Son hijas de la Sierra.
Sus campos y sus pueblos, mis penas en sus valles,
mis penas en sus montes, hiciéronme sentir.
Por cumbres y laderas, vagando, divagando...
mis versos escribí.
Y así nació mi libro, sincero cuanto pobre.
Dictáronlo, de acuerdo, la Sierra y el Dolor.
Lectores, si los halla; lectores indulgentes:
con él, en vuestras manos, más bien que mis estrofas
tendréis mi corazón."

Fue Carlos un poeta que componía los versos desde el mismo corazón de la Sierra, como cuenta su hijo Guillermo en la biografía de su padre: "...Por las mañanas, caballero en un reposado mulo, y seguido por el asno que lleva al hijo de turno...el autor de `Poesía de la sierra´ se adentra en el Pinar hasta las Dehesas y establece donde se le antoja su campamento con silla y mesa plegables, tarteras y paquetes...". En "Poesía de la Sierra" Fernández Shaw antepone el sentir personal, y su estado de ánimo sobre el otro protagonista de sus poemas, el Paisaje, como nos demuestra en la poesía Invocación, que abre el poemario:

"Cañada hermosa, cañada
del puerto de la Fuenfría,
¡qué alegre estás, inundada
por la luz del mediodía!
.........................................
Pasada la juventud,
víctima del mal que tengo
como castigo, a ti vengo
buscando paz y salud;
paz, de la que siempre fui
más que amigo, adorador,
y salud, mi bien mayor
y el primero que perdí..."

En 1906 Carlos F. Shaw comienza a padecer cierta intranquilidad y excitación nerviosa, que se irá agudizando en años posteriores. Por recomendación médica, se traslada en verano a Cercedilla, como búsqueda del anhelado reposo y sosiego espiritual. Este entorno ofrecerá a Carlos la imagen de La Fuenfría, valle al que acudirá a pasear e inspirarse, como nos relata en La Sierra al Sol:

"Bajo un sol que sus rayos más ardientes envía,
sobre un cielo que el brillo de sus luces inflama,
se recortan los montes del audaz Guadarrama,
se perfilan los picos del riscoso Fuenfría..."

Para el poeta nada pasa desapercibido, y la luna en las noches claras de Cercedilla serán protagonistas del poema Nocturno:

"La luna risueña brilla
sin sombra de nube alguna.
Cercedilla
duerme a la luz de la luna..."

Los veraneos pasados en Cercedilla en 1909 y 1910, como terapia a los males que no le abandonan, inspiran a Carlos a poetizar las cumbres más emblemáticas de la Sierra de Guadarrama. En "Poemas del Pinar" (1911) lo principal es la Sierra por encima del sentir del poeta (que sigue presente). Así el autor nos dice en la introducción: "...En `Poemas del Pinar´ lo principal es La Sierra, La Sierra misma, con su terreno y con su gente; con sus grandezas y con sus primores...Para describir, para celebrar tanta hermosura, nacieron estas CANCIONES; todas escritas á la sombra de los pinos centenarios, ó allí, por lo menos, donde respirara, con profunda satisfacción, aires que me acorrieran con los aromas del pinar."

En la serie "El poema de las montañas", Carlos hace protagonista a la "ceñuda y roqueña" cumbre de La Maliciosa:

"Esta montaña, tan altiva,
mole de peñas sobre peñas,
reino del cíclope serrano,
trono del cíclope monarca;
llena de nieve, que deslumbra
con tanta luz del sol de Enero
.............................
es la montaña más ceñuda,
más imponente, más roqueña
que vi jamás: La Maliciosa.
.............................
La Maliciosa pide un canto
semisalvaje; rudo, bronco,
todo rugido, todo treno.
¡La Maliciosa, tan ceñuda,
tan formidable, tan roqueña!
Tal como agora se destaca
sobre la luz del zarco cielo,
con un altísimo relieve;
con este manto que pusieron
sobre sus rocas, las nevadas,
hoy desgarrado por las rocas..."

Desde "el refugio del poeta" (rincón de la finca que su amigo y compositor Emilio Serrano, tiene en Cercedilla) la vista de Siete Picos, "tremendo pedestal de cruz portentosa", también será motivo de protagonizar los versos:

I
"En Siete Picos hay siete cumbres de roca brava;
de roca estéril como la estéril, siniestra lava;
gigantes picos; ingentes muestras del mismo anhelo,
donde el anhelo de todo el monte por fin acaba,
desengañado de la locura con que intentaba
surgir del bosque, rasgar las nubes, tocar el cielo.
........................................................................
En estas horas,—las más jocundas en claros días,—
la gran montaña refulge siempre con luz de fuego.
Con sus picachos, sus murallones, sus cresterías.
........................................................................
II
Ya, con su manto, la nieve densa la cobijaba.
Ya no mostraba sino vestigios de nieve pura.
De blanca nieve, que dibujaba sendas estrías
sobre las peñas, tan formidables y tan bravías..."

Carlos trabaja sin cesar, intentando desviar su mente de turbadores y malos pensamientos, en un intento más de remediar sus males. Y la cumbre más alta de Guadarrama no queda en el olvido para el poeta, dedicando un poema al "profundo sosiego" de Peñalara:

"En clara noche de Luna clara,
brilla á la Luna
la gran laguna
de Peñalara.
Brilla con una
luz misteriosa;
de tonos puros, de tonos leves,
como las nieves,
color de rosa..."

El tradicional paso de Guadarrama, al oeste de Cercedilla, vigilado por un león de piedra, también fue motivo para escribir el poema Al Alto del León:

"Están los espacios llenos
de vivísimo fulgor;
está la Sierra dorada,
llegando al cénit el Sol,
y en lo más alto del puerto
despide luz el León;
todo radiante, vestido
de fuego deslumbrador.

Bien hizo, con sabias artes;
bien pensara, ¡vive Dios!,
quien para el puerto famoso
tal remate discurrió;
quien, sobre sierra tan dura,
de tipo tan español,
puso el sello de la raza
con la imagen del León..."

En 1911 Carlos adelanta la temporada veraniega, agravada su neuralgia del trigémino, y se traslada a El Pardo. El poeta ya no verá más, de cerca, las montañas que tanto amaba y le aliviaron. La luz de la vida de Carlos Fernández Shaw, se apagará definitivamente en junio de ese año, y "Poemas del Pinar" se cierra con "La Bendita Sierra":

"Sierra de Guadarrama, Dios te bendiga,
por el bien que, sin tregua, tu amor prodiga;
como dan su regalo tus limpias fuentes.
..................................................................
Por el bien que dispensas, con larga mano,
y al que yo, sin consuelos, aspiro en vano.
Por los nobles prestigios de tus bellezas.
Por la gran hermosura de tus grandezas.
Por madre cariñosa, por fiel amiga.

Una y mil y mil veces, Dios te bendiga..."

Otro de los literatos que encuadran algunos investigadores en el Modernismo, y otros en la Generación del 98, es Ramón del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa 1866-Santiago de Compostela 1936), si bien hay estudios en los que se presentan dos épocas del escritor donde sigue cada una de las corrientes. El autor de los esperpentos, publica en 1927 la trilogía "El Ruedo Ibérico", y es en la primera de las obras que la componen, "La Corte de los Milagros", donde Valle-Inclán cita a la Sierra de Guadarrama:

"...Aquella primavera, como tantas otras, trajeron orla de luto las brisas del Guadarrama. Marzo y abril, siempre ventosos en sus idus, suelen declinar cierzos y nieves sobre la Corte de España. Los azules filos serranos, en estas lunas, se llevan del mundo a muchos viejos de catarro y asma. Así, de un aire, acabó sus empresas políticas, y sus bravatas de jácaro, el Excelentísimo Señor Don Ramón María Narváez. ¡Guadarrama de azules lejos, fríos y claros como el alma de los criminales insignes, por tu culpa lloran los azules ojos de la Reina de España! ¡Tus colados filos segaron la flor de la canela para entregarla a pasto de gusanos!..."

La obra transcurre en la época isabelina, con la presidencia del gobierno de Narváez:

"...Se durmió con entrecortados suspiros, que, lentamente, fueron cambiando hasta tornarse en plácido roncar ¡Guadarrama de azules lejos, ya cansados de llorar, los azules ojos se han dormido! ¡La boca sonríe libre del pucherete que la apenaba! Sueña la graciosa Soberana. ¡Ole! ¡Ole! Don Luis González Bravo, terciada la capa, templa el guitarrillo, cantando las boleras antiguas de la salvación de España. ¡Ole! ¡Ole!..."

Rafael Cansinos Assens (Sevilla 1882-Madrid 1964) nace en Sevilla y se traslada a Madrid a temprana edad. Escritor y periodista en la nómina de la Generación del 14, que sobresalió en la traducción de obras extranjeras, y en la crítica literaria; su ideología republicana fue la causa del olvido del personaje y su obra en la época del franquismo. Como ensayista y narrador, publicó "La Novela de un Literato" donde menciona a la Sierra de Guadarrama, concretamente la Cartuja de El Paular:

"...Y nos trasladamos a El Paular, al día siguiente, después de prevenir yo a mi familia. ¡Con qué entusiasmo montamos en la diligencia en Miraflores y con que desprecio dimos nuestra despedida a la ciudad, pensando no volver nunca a ella! Y que placer la novedad de los primeros días, las comidas en la mesa rústica, ante la chimenea de campana, servidos por aquella Justa que parecía una Marcolfa, los sueños tranquilos en la limpia celda monacal, con ventana a un jardín que era también un huerto, los vasos de pura leche en la mañana, la visita a la vieja iglesia abandonada, convertida en monumento artístico, los paseos por aquellos campos verdes, surcados por arroyos de égloga, las lecturas a la sombra de los árboles..."

El intento de regeneración política y social iniciado por Giner y seguido por los hombres del 98, tiene continuismo en José Ortega y Gasset (Madrid 1883-Madrid 1955), abandonando el pesimismo del 98 y con un carácter europeizador en todos los ámbitos de la sociedad española (ciencia, cultura y política). De familia acomodada en la alta burguesía madrileña, su abuelo funda el periódico El Imparcial, que luego dirigirá su padre. Doctor en Filosofía y catedrático de metafísica de la Universidad Central de Madrid, además de colaborador en diferentes diarios y revistas, fundador y director de la revista/editorial "Revista de Occidente", es elegido en 1931 diputado por León de las cortes en la II República, viviendo exiliado durante la Guerra Civil. Ortega destacó, entre otras cosas, por sus ensayos publicados en diferentes medios periodísticos, siendo el máximo representante de la Generación del 14.

Si algo está presente en la obra del filósofo y pensador, es el Paisaje. Los contactos con Giner y otros institucionistas dejaran una profunda huella en Ortega, hasta el punto de decir "...Dime el paisaje en que vives y te diré quien eres"; o esta otra frase tan rotunda coma la anterior "...Los paisajes me han creado la mitad mejor de mi alma...". Estos fragmentos forman parte del artículo "Pedagogía del Paisaje", publicado por Ortega y Gasset en El Imparcial el 17 septiembre de 1906. Y que mejor forma de intentar conocer esa mitad de Ortega, que leyendo las siguientes líneas que encontramos en el mismo artículo:

"Recuerdo que una vez me encontraba en la raya de Segovia, dentro de un monte de pinos, al tiempo que el sol caía, mirando abrirse delante, en egregio anfiteatro, las lomas nerviosas de Guadarrama... Había en tomo nuestro un silencio que en cada instante iba á romperse y persistía, silencio donde laten las entrañas de las cosas, en que esperamos que rompa á hablarnos cuanto no sabe hablar. El valle verde y amarillo se alongaba á nuestros pies: la sierra levantaba poderosamente su vieja espalda sobre el cielo puro...Recios aromas se alzaban del pinar, y sobre nuestras cabezas unos grandes pájaros grises volaron con lentos aletazos que arrancaban al aire suspiros..."

Infatigable viajero (en algunos de ellos pensionado por la JAE), se movió con frecuencia por España y fuera de ella. En 1914 publica "Meditaciones del Quijote", donde nos revela sus pensamientos en torno al paisaje, como una parte de su yo:

"...Mi salida natural hacia el universo se abre por los puertos del Guadarrama o el campo de Ontígola. Este sector de realidad circunstante forma la otra mitad de mi persona: sólo al través de él puedo integrarme y ser plenamente yo mismo...Preparados los ojos en el mapamundi, conviene que los volvamos al Guadarrama. Tal vez nada profundo encontremos. Pero estemos seguros de que el defecto y la esterilidad provienen de nuestra mirada..."

Esa relación bidireccional con el Paisaje, el paisaje entra en mi y yo entro en el paisaje, la hereda de sus antecesores Institucionistas y noventayochistas. Ortega estuvo muy relacionado con personajes de la Institución Libre de Enseñanza (como Azorín, Machado y Bernaldo de Quirós), siendo su abuelo materno, Eduardo Gasset de los primeros accionistas de la ILE. Esta influencia se ve plenamente reflejada de nuevo en las Meditaciones, y en como Ortega mira el paisaje, ese paisaje "patente y latente" (E. Martinez de Pisón en "Imagen del Paisaje"),  haciéndonos integrarnos con su lectura en "su circunstancia":

"...EL monasterio del Escorial se levanta sobre un collado. La ladera meridional de este collado desciende bajo la cobertura de un boscaje, que es a un tiempo robledo y fresneda. El sitio se llama «La Herrería». La cárdena mole ejemplar del edificio modifica, según la estación, su carácter merced a este manto de espesura tendido a sus plantas, que es en invierno cobrizo, áureo en otoño y de un verde oscuro en estío. La primavera pasa por aquí rauda, instantánea y excesiva—como una imagen erótica por el alma acerada de un cenobiarca. Los árboles se cubren rápidamente con frondas opulentas de un verde claro y nuevo; el suelo desaparece bajo una hierba de esmeralda que, a su vez, se viste un día con el amarillo de las margaritas, otro con el morado de los cantuesos. Hay lugares de excelente silencio—el cual no es nunca un silencio absoluto. Cuando callan por completo las cosas en torno, el vacío de rumor que dejan, exige ser ocupado por algo, y entonces oímos el martilleo de nuestro corazón, los latigazos de la sangre en nuestras sienes, el hervor del aire que invade nuestros pulmones y que luego huye afanoso. Todo esto es inquietante porque tiene una significación demasiado concreta. Cada latido de nuestro corazón parece que va a ser el último. El nuevo latido salvador que llega parece siempre una casualidad y no garantiza el subsecuente. Por esto es preferible un silencio donde suenen sones puramente decorativos, de referencias inconcretas. Así en este lugar. Hay aguas claras corrientes que van rumoreando a lo largo y hay dentro de lo verde avecillas que cantan, verderones, jilgueros, oropéndolas y algún sublime ruiseñor..."

Ramón de Basterra (Bilbao 1888-Madrid 1928), licenciado en Derecho y diplomático de carrera, se relaciona en sus comienzos con Unamuno, aproximándose al ideario de Ortega y Gasset en su etapa madrileña (por este motivo suelen encuadrarle en la Generación del 14). Comienza a publicar sus poemas en la revista Hermes y participa en la "Escuela Romana del Pirineo". Dos de sus libros de poemas están inspirados en el entorno vasco y pirenaico.

En 1923 publica "Le Sencillez de los Seres", apareciendo la Sierra de Guadarrama en el poema Los Flancos Azules:

"...El Pirineo no arma soldados. Mas su llama
Se transmitió, de cima en cima, al Guadarrama.
...................................................................
La voz de nuestra mole oceánica y frontera
La blandió en su horizonte añil, como bandera,
El Guadarrama enérgico, pétreo y reverberante,
La coronada sierra de arroyos de diamante
Y de peñascos rotos por Hércules hispano..."

En el poemario "Los Labios del Monte", publicado en 1924, Basterra vuelve a mirar al Guadarrama, dejándonos los siguientes versos en Los Ritmos del Pirineo:

"...Mas, sobre todo, al fondo, amo la línea adusta
De nuestra mole azul, nuestra mole robusta,
La ética cordillera, fuente de dinamismo,
Que bajó al Guadarrama, arroyos de heroísmo,
Temblor de espadas, voces de mando, los linajes
De águilas y las sangres que inflamaron la entraña
Oriental y semita del Sur azul de España..."

En el poema Boinas Blancas aparece de nuevo Guadarrama:

III
"Fueron los Carlos reyes del Pirineo. Lejos
al Sur, el Guadarrama, brillaba los reflejos
de las armas, en torno de una madre y su niña,
de dulce nota, sobre la titánica riña.
¡Cristina e Isabel!..."
IV
"...Al fin, murió, rindiéndose sobre su haz la mirada
Con la visión final de que su cordillera
Como un gran paquidermo, cercano a la mar, era
Herido por la mano de Bilbao, en los flancos,
Por Bilbao, fiel al regio Guadarrama..."

En "Virulo" primera parte "Las Mocedades", Basterra vuelve al Guadarrama en el poema XII Guadarrama y Pirineo:

"...Aquí estamos a lomos del regio Guadarrama.
dos corcovas de un mismo camello y esta llama
que nos arde en los ojos. es la que el gran Don Diego
Velázquez llevó al lienzo. Equilibrio entre griego
y moro, que destierra solo a la demasía:
¡La sierra filipeña de la cortesanía!..."

Rafael Laínez Alcalá (Peal de Becerro 1899-Madrid 1982) doctor en Filosofía, conoce a Antonio Machado en sus años de estudio en Baeza; catedrático de Historia del Arte por La Laguna y Salamanca, colabora con el Centro de Estudios Históricos de la JAE (Junta para la Ampliación de Estudios). Amigo y admirador del poeta Enrique de Mesa, a la muerte de este organiza la fiesta/homenaje en la Cartuja del Paular, donde recita el poema "Cigüeñas del Paular" en memoria del cantor del Guadarrama:

"...Cigüeñas de El Paular, sabéis su nombre,
habéis sido testigo de sus sueños,
le habréis acompañado en sus andanzas
y os habrá acariciado el mismo céfiro..."

Cerraba el capítulo anterior con el "olvidado" Mesa, e iniciaba este con el "desconocido" Shaw, poniendo fin a esta etapa literaria con el poeta Antonio Andión, "el ignorado". Tan ignorado que poco se sabe de él; ni su fecha exacta de nacimiento y fallecimiento, ni datos significativos de su biografía. La timidez del joven poeta, su pasar de puntillas por la vida, es lo que ha trascendido en el tiempo de su persona. Gracias a Cansinos Assens en "La Nueva Literatura" conocemos algo del poeta, que cumplidos los treinta años publicó un poema en el periódico El Liberal. En el capítulo `Un poeta sencillo canta la primavera´ Cansinos escribe: "...Andión es un poeta ingenuo, todo verdad". Nos sigue contando que a sus treinta años ha sufrido en la vida, y que sus obras "... son el verso y la prosa de alguien que no quiere hacer mucho ruido en la casa del mundo..."

De lo que dice Cansinos se deduce que Andión pudo nacer en 1882/83, y que no debió de superar los treinta y cinco años de edad. Otro escritor que nos deja unas pinceladas de la personalidad de Andión es Manuel Machado, del que nos dice en el libro "La Guerra Literaria", y en referencia al primer libro del joven poeta: "...Poeta de hoy, y sobre todo de mañana. Andión no es Modernista...es decir, independientemente de lo viejo..y de lo nuevo...se busca y se persigue ante el espejo de su propia vida, y de la Naturaleza que se ofrece á sus ojos...Aislado entre pinares y barrancos del Guadarrama, habitante de las nieves casi perpetuas de la Carpetana, en una época de su vida, nos da este primer libro de versos serranos e inverniegos..."

Y como dice Machado, lo mejor es escuchar al poeta, que canta a los paisajes, al pueblo y a la vida humilde. En 1912 publica el primer libro de poemas "Nieve, sol y tomillo (versos de la Sierra)", y en el poema Bucólica , de la serie Vida Humilde leemos:

"...Y subiendo á las colinas,
dejando atrás el otero,
pisando junco y romero,
al llegar á las encinas
verás entre las neblinas
de algunas cercanas lomas
arrullarse las palomas
como cantando su amor
al vislumbrar que tú asomas..."

Por este libro, Andión es premiado con un accesit en el concurso de la Academia de la Poesía Española. En la serie Paisajes, Andión canta a El Pinar:

"Frente a mi ventana, como regio manto
de sombrío tono, se extiende el pinar:
parece que duerme como en un encanto
de triste leyenda que quiero explorar.
................................................................
Que en el verde encanto del bosque dormido
la brisa que pasa es como canción
y el monte aquietado lanzando un quejido,
parece que tiene también corazón..."

Para todo poeta la luna es protagonista de sus versos, y en Luna de la tarde Andión mira a la luz plateada de la noche:

"...Como tejido de plata
refulge entre los pinares;
con emoción la contempla
silencioso el caminante.
........................................
Y la luna va ascendiendo
milagrosa entre pinares.
Luna bella, luna bruja,
del crepúsculo en la tarde..."

La sensibilidad y el sentimiento de poeta está presente en toda la obra de Andión, que canta a todo lo que pertenece a la Sierra. Una muestra más del sentir de Andión, nos lo ofrece en La Niebla:

"Desde la altura agreste y solitaria
velada por las brumas y las nieves,
van bajando en tropel figuras leves
de una forma sutil e imaginaria.
En formación compacta y arbitraria
hasta el verdor del fondo van llegando.
Con silencio y cautela va avanzando
de esta muda legión la forma varia.
Ya semeja escuadrón fuerte, gigante,
que avanza decidido hacia adelante,
que a reñir con el sol llegar parece.
Ya procesión de sombras, emigrante,
que amenaza y al huir se desvanece."

Meses después de su primer libro, Andión publica el segundo poemario dedicado a la sierra de Guadarrama, Serraniegas (1912), con versos tan contundentes como estos de El Torrente:

"Aquel que no ha escalado del monte las alturas,
ni en su belleza agreste un momento ha vivido,
ni el vuelo de las águilas cerca de él ha sentido,
ni ensangrentó su mano entre las quebraduras,
no sabe de grandezas ni del vivir gigante,
ni del paisaje inmenso, como el amor sublime..."

Quizás se haya dado cuenta el lector, que Andión, a diferencia de Shaw y Mesa, no incluye topónimos serranos en sus versos. Puede que el poeta quisiera trasladar su timidez a cada rincón de su querida sierra, y ensalzarla en su conjunto por encima de determinados parajes.

Agradecimientos: Quiero dar las gracias desde esta página a Manuela Sánchez Quero (despacho biblioteca Ateneo de Madrid), y a Gonzalo Pernas Frías (coordinador ciclo conferencias "Conoce la Montaña"), por su amabilidad, y ayuda prestada en referencia a la figura del poeta Antonio Andión; que pudiéndoles parecer escasa, siempre es de agradecer cualquier referencia facilitada.

Continuará...

BIBLIOGRAFÍA

"Historia de la literatura española", José García López. Editorial Vicens Vives.

"Pedagogía del Paisaje", José Ortega y Gasset. El Imparcial, 17 de septiembre de 1906. (archivo Biblioteca Nacional).

"Poesía de la Sierra", Carlos Fernandez Shaw. Editorial Sucesores de Hernando, 2ª ed. Madrid 1913 (archivo Biblioteca Nacional).

"Poemas del Pinar", Carlos Fernández Shaw. Editorial Sucesores de Hernando, Madrid 1911 (archivo Biblioteca Nacional).

"Nieve, Sol y Tomillo" (versos de la Sierra), Antonio Andión. Ed. Prudencio Pérez de Velasco, 1912 (Madrid).

"La Guerra Literaria", Manuel Machado. Ed Imprenta Hispano-Alemana 1913 (Madrid).

"Meditaciones del Quijote", José Ortega y Gasset. Ed. Residencia de Estudiantes, 1914 (Madrid).

"Obra Poética de Ramón de Basterra". Publicaciones de la Junta de Cultura de Vizcaya, Bilbao 1958 (archivo Biblioteca Nacional).

"Los Reformadores de la España Contemporánea", Mª Dolores Gómez Molleda. Ed. C.S.I.C., 1966 (Madrid).

"Un Poeta de Transición", Guillermo Fernández Shaw. Editorial Gredos, 1969 (Madrid).

"Excursión Literaria por la Provincia de Madrid" capítulo IV, Sierra de Guadarrama, por Ricardo Valladares Roldán. Revista Cisneros nº 46 de 1972 y nº 47 de 1973 (Biblioteca virtual de Madrid).

"Por la Sierra de Guadarrama", Cayetano Enríquez de Salamanca. Ed. Aro Artes Gráficas SA, 1981 (Madrid).

"Ortega y Gasset 1883-1955, centenario de su nacimiento". 1983, servicio de publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia.

"Geografía Literaria de la Provincia de Madrid", José Fradejas Lebrero. Editado por el Instituto de Estudios Madrileños (CSIC), 2ª edición 1992 (Madrid).

"Paisaje y excursiones", Nicolás Ortega Cantero. Ed. Raices S.A. 2001 (Madrid).

"Memorias de Guadarrama", Julio Vías Alonso. Ediciones La Librería 2ª ed 2002 (Madrid).

"La Nueva Literatura", Rafael Cansinos Assens. Ed Arca 2011 (Sevilla).

"Imagen del Paisaje: La Generación del 98 y Ortega y Gasset", Eduardo Martínez de Pisón. Ed. Fórcola, 2012 (Madrid).

© Texto de Rafael Rodríguez

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